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Todos los años las flotas pesqueras descartan y devuelven al mar millones de toneladas de organismos marinos en todo el mundo, sobre todo por motivos puramente económicos. Entre estos organismos se encuentran especies no comerciales (invertebrados, peces, aves, mamíferos, tortugas, etc.), incluso aquellas que están amenazadas y protegidas, e individuos de especies comerciales (juveniles y también adultos una vez que las cuotas de pesca ya se han alcanzado).

Desafortunadamente, los individuos descartados tienen muy pocas probabilidades de sobrevivir, lo que significa que se los arranca del mar sin que hayan, en ocasiones, podido reproducirse ni hayan desempeñado completamente su papel dentro de la comunidad marina. Esta práctica también causa otros impactos negativos en el ecosistema: beneficia a las especies depredadoras oportunistas (como por ejemplo a algunas aves que proliferan a expensas de otras especies) y causa, cuando la concentración de descartes en descomposición es grande, problemas para las comunidades de especies del fondo marino.

Este inmenso e innecesario desperdicio de recursos vivos pone en peligro el futuro de las pesquerías y amenaza el destino de muchos ecosistemas marinos.

En el informe global más reciente (FAO, 2005) se estima que en el período 1992-2001 se descartaron en todo el mundo 7,3 millones de toneladas de organismos marinos al año, lo que representa el 8% de las capturas totales.

Los descartes de algunas pesquerías provocan un gran impacto en el ecosistema. Todos los años, las flotas de arrastre del mar del Norte que pescan lenguado, además de destruir los hábitats marinos, producen 330.000 toneladas de descartes de media por 148.261 toneladas de desembarcos. El problema de los descartes es aun más sobrecogedor si se habla de individuos en lugar de toneladas: el registro de 1996 de las flotas europeas cuya pesca objetivo eran las gambas Crangon indica que éstas descartaron 928 millones de sollas, 16 millones de lenguados, 42 millones de bacalaos y 55 millones de merlanes, junto con 75.000 millones de gambas pequeñas.

Los índices de descarte son muy variables, ya que dependen del tipo de pesquería (la especie objetivo, el arte de pesca usado, la zona o el período, etc.). Algunas pesquerías presentan índices de descarte totalmente inaceptables: las pesquerías francesas de arrastre de aguas profundas en aguas occidentales han llegado a descartar el 90% de sus capturas. Es decir, solo 1 de cada 10 kilos capturados es aprovechado mientras los 9 restantes son tirados por la borda. Actualmente son muchas las pesquerias que presentan índices de descarte alarmantes.

 

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