Último día de campaña
30 septiembre de 2007. Ricardo Aguilar
Empezamos el último día con una mar tranquila y sin apenas viento. A las siete de la mañana estamos al este de Columbretes perfilando con la sonda el canon que se encuentra aquí. La superficie está sobre los 120 metros de profundidad, y desde ahí cae hasta los 600 - 700 metros, en algunas partes con paredes casi verticales.
Elegimos una zona donde el perfil tiene un poco de todo: paredes fuertes y algunas pendientes suaves. Bajamos el ROV y vamos viendo desparecer la luz según pasamos los 100, los 200, los 300, y 304 metros; el record de nuestras inmersiones. Frente a nosotros aparece una pared pronunciada totalmente cubierta de sedimentos, formando algunas formas caprichosas en forma de cresta. Como si estuvieran colgados encontramos gallos (Lepidorhombus boscii) cabeza abajo, también varias especies de gambas pandalidas.
Algunos lugares tienen como pequeños valles en los que se esconden langostas (Palinurus elephas), brótalas de fango (Phycis blenoides), molleras (Gazella maraldi), marucas azules (Molva dypterigia), y gallinetas (Helicolenus dactylopterus), etc.
La fuerte sedimentación hace casi imposible la existencia de especies fijadas al sustrato. No encontramos corales ni gorgonias, y sólo unas pocas esponjas.
Por la tarde, realizamos dos inmersiones, o mejor tendría que decir tres, pues la segunda tuvo que suspenderse al encontrarnos una red, y la tercera, aunque nos permitió durar un poco más, también fue suspendida por la misma causa. Mejor no arriesgar a terminar enredados el último día.
Al norte de Columbretes el fondo es de fango con una gran cantidad de sedimentos en suspensión que dificultan la visibilidad. A pesar de ello, las rocas que encontramos salpicando la zona se encuentran rebosantes de vida, con gorgonias amarillas (Eunicella cavolini), esponjas de distintas especies, briozoos, hidrozoos y gran diversidad de fauna. La flora es escasa por la profundidad, unos 90 metros, y por la falta de luz.
Las siguientes inmersiones las realizamos al oeste, sobre unos bajos a unos 50-60 metros de profundidad. Aquí la reina es la gorgonia roja (Paramuricea clavata) con algunas ejemplares espectaculares, en muchas ocasiones con ostras aladas (Pteria hirundo) y otros especies viviendo sobre ellas. Hay algunas gorgonias amarillas y verrugosas (Eunicella verrucosa), pero menos habituales. Entre los hidrozoos, las grandes memertesias (Nemertesia sp.) dominan los fondos arenosos con maërl.
Tras vernos rodeados de redes, al caer la noche decidimos dar por terminado el trabajo y ponemos rumbo a Sagunto, ahora toca preparar lo que se nos avecina en los próximos meses.
La campaña de este año ha terminado y el Ranger se ha vuelto a comportar estupendamente.
29 septiembre de 2007
Ricardo Aguilar.
Tras casi tres días de temporal, pasando el primero dando saltos durante casi 20 horas y los dos siguientes atracados, al fin hemos podido hacernos a la mar de nuevo. Las condiciones no eran tan buenas como decía el parte pero, ha ido mejorando durante el día.
Hoy nos hemos dedicado a ir a las montañas submarinas y bajos que, según las cartas marinas, existen entre el Delta del Ebro y el norte de Baleares. Tras haber pasado por cuatro de ellas, ni rastro. La sonda no reflejaba ninguna elevación ni nada parecido. Y es que no siempre las cartas marinas corresponden con la realidad, como hemos podido verificar ya en diversas ocasiones. Por ello, al final hemos terminado en el norte de Mallorca; una buena oportunidad para analizar estos fondos ya que la parte septentrional es bastante diferente a la meridional, que es donde más hemos trabajado.
A pesar de que la inmersión ha sido en un fondo de arena fangosa, por lo que las imágenes suelen ser menos espectaculares que en zonas rocosas, todos hemos terminado muy satisfechos. Hemos llegado hasta los 240 metros de profundidad observando una gran diversidad de especies.
Los más numerosos eran los ceriantos o anémonas tubo (Cerianthus membranaceus), que en muchas ocasiones se presentan en grupos de hasta seis o siete individuos, cuando normalmente suelen darse aislados. En estos fondos también había algunas plumas de mar gigantes (Funiculina quadrangularis), crinoideos (Leptometra phalangium), erizos de hondura (Echinus acutus), holoturias (Holothuria forskali y Stichopus regalis), braquiópodos (Gryphus vitreus y posiblemente Terebratulina sp.), etc.
Este tipo de fondos es considerado como un hábitat esencial para diversas especies de peces, muchos de ellos de interés comercial. De hecho, hemos encontrado bastantes gallos (Lepidorhombus boscii), lenguados (Solea sp.), merluzas (Merluccius merluccius), salmonetes de fango (Mullus barbatus), varias rayas (Raja montagui y Raja miraletus) y muchas fanecas plateadas (Gadiculus argenteus) que no paraban de comer pequeños crustáceos. Sin olvidar a pintarrojas (Scyliorhinus canícula), trompeteros (Macroramphosus scolopax), chavos (Caros aper), dragoncillos de profundidad (Sinchiropus phaeton) y distintos gobidos, blenidos y escorpenidos. Una de las cosas más curiosas ha sido ver a gambas del genero Plesionika comiendo medusas, o como grupos de cangrejos del genero Macropodida se subían en los ceriantos.
En resumen, la inmersión ha sido muy entretenida y nos ha dado una información interesante de esta zona. Al tener el ROV a bordo de nuevo, hemos parado los motores y, durante casi una hora, nos hemos quedado tranquilos y en silencio para disfrutar durante unos instantes.
Mañana es el último día de campaña…
25 septiembre de 2007
Ricardo Aguilar.
Tras unos días en Formentera para preparar el ROV y poder filmar las montañas marinas del Canal de Mallorca, nos ponemos de nuevo manos a la obra. Ayer aprovechamos para realizar algunas inmersiones con submarinistas en los alrededores y conseguir imágenes de meros (Epinephelus marginatus), falsos abadejos, (Epinephelus costae), gitanos (Mycteroperca rubra), espetones (Sphyrna viridensis) y otros peces de tamaño medio y grande.
Hoy empezamos los trabajos con el robot en la montaña de Ausias March, entre 80 y 100 metros de profundidad. El fondo es principalmente de coralígeno y maërl alternándose, con algunas zonas más arenosas y escasas rocas de pequeño tamaño. Las especies de peces más comunes que encontramos son los triglidos (Aspitrigla cuculus, Trigloporus lastoviza), alguna pintarroja (Scyliorhinus canícula), cabrillas (Serranus cabrilla), etc. También hemos encontrado un armado (Peristedion cataphractum) sobre el maërl, cuando todos los que habíamos encontrado hasta ahora estaban sobre fondos de arena o fango.
La presencia de esponjas es muy alta y hemos tenido la suerte de encontrar otra esponja carnívora (Asbestopluma hypogea). En esta ocasión estaba también en un fondo de rodolitos y bastante expuesta, a unos 100 metros de profundidad. Es la segunda encontrada en aguas españolas, tras la que identificamos en el Seco de los Olivos (Almería).
Por la tarde la inmersión ha sido en Les Olives. En esta ocasión hemos ido a la zona sur donde las corrientes son menos fuertes. Hemos conseguido bajar hasta 274 metros de profundidad, donde hemos encontrado un fondo de arena muy fina sobre el que había sobre todo gallinetas (Helicolenus dactylopterus) y chavos (Capros aper), pero también hemos podido ver algún tríglido (Lepidotrigla cavillone) y un par de especies de peces gadiformes de profundidad. Tenemos que estudiarlos bien para identificarlos pero uno, el más pequeño de todos, era muy posiblemente Gadiculus argenteus, mientras el otro tenia aspecto de granadero o bacalao batial. Aunque lo que más abundaba aquí son las cientos de medusas muertas o moribundas de la especie Pelagia noctiluca que es la que ha protagonizado la “invasión” de medusas en las costas de muchas zonas del Mediterráneo.
Según nos íbamos acercando al borde de la cima de la montaña el fondo rocoso se hacia más patente. Aparecían algunas holoturias (Holothuria sanctori y H. tubulosa), cabrachos (Scorpaena scrofa) de gran tamaño y crustáceos (Portunus hastatus y Paramola cuvieri). De repente, frente a nosotros han aparecido unas extrañas formas retorcidas que han resultado ser corales negros de más de medio metro de altura. Se trataba de la especie Leiopathes glaberrima, con su brillante tronco negro y sus “ramas” de colores entre amarillo-parduzco y rojizo-anaranjado. Lo curioso es que sobre ellas crecían otros antozoos, como el falso coral negro (Gerardia savaglia) y una pequeña gorgonia blanca que aún no hemos identificado. En los alrededores, ejércitos de gambas narval (Plesionika narval) deambulaban de un lado para otro.
Al terminar la inmersión, ponemos rumbo al Delta del Ebro…
22 septiembre de 2007
Xavier Pastor.
Ayer por la noche partimos de Palma con destino a las montañas submarinas del canal de Mallorca. Estuvimos realizando algunos ajustes, ya que queremos llegar a los 300 metros de profundidad, y esperando un poco a que pasara la tormenta. Cuando estuvimos listos, nos dirigimos primero a Les Olives, que es la que se encuentra a mayor profundidad.
Aunque la mar está bastante bien, el día ha amanecido nublado. No solo en el cielo, sino también las nubes aparecen sobre el robot, que está dando algunos problemas.
Cuando nos encontramos sobre nuestro destino damos algunas pasadas para perfilar bien la montaña. Creíamos que su cima era más circular, pero presenta una zona en forma de espolón en su parte suroeste y en ella encontramos algunos de los puntos más superficiales; entre 215 y 230 metros. No obstante decidimos centrarnos en la parte nordeste, donde también se dan algunos afloramientos rocosos.
Por fin todo listo para volver al agua. El ROV va descendiendo y encontrando un diverso zooplancton. Ctenóforos, medusas de hidrozoos, salpas, lo que parecen moluscos pterópodos, etc. Y casi llegando al fondo, multitud de diminutos organismos en forma de disco. Pero apenas podemos ver mucho más, la corriente es muy fuerte y no nos permite manejar el robot. Para colmo, los problemas vuelven y tenemos que abortar la inmersión e izar a bordo al robot para ver que es lo que ocurre.
Mientras hacemos esto, una manta raya (Mobula sp.) se acerca al barco. Da varias vueltas, nos muestra su panza y tras unos minutos en los que curiosea para saber quienes somos, continúa su camino.
Los problemas del ROV no parecen tener una solución fácil y rápida, así que decidimos poner rumbo a Formentera. Tenemos que pensar que vamos a hacer mañana si las cosas no van bien.
De vuelta en Cabrera
15 y 16 septiembre de 2007. Ricardo Aguilar
Llegamos a Cabrera el 15 por la tarde para continuar con los muestreos en la parte oriental del Parque Nacional. Cuando llevábamos diez minutos con el robot en el agua, vimos que se estaba formando una pequeña nube de condensación en la lente de la cámara, lo que nos indicaba malas noticias; estaba entrando agua. Decidimos suspender la inmersión y sacar el ROV del agua. Alguna junta tórica o alguna conexión debía estar rota.
Para no perder el tiempo, mientras revisábamos el robot realizábamos una inmersión con buceadores en el islote de Na Foradada. Encontramos pocos peces, entre ellos un grupo de Espetones (Sphyrna viridensis), y, eso si, una pared cubierta de esponjas y corales, como Leptosamnia pruvoti, Caryophyllia inormata, etc.
Los resultados del análisis de la cámara del robot nos indican que no podemos continuar y que necesitamos una nueva. Mientras la obtenemos, vamos a probar a cambiar la que utilizamos para mirar detrás y ponerla delante. No sabemos si dará resultado. Así que ponemos rumbo al puerto de Cabrera y empezamos con los cambios.
Por la noche, los buceadores, en especial Juan y Quique quieren aprovechar el tiempo, se sumergen en apnea en la zona y obtienen algunas imágenes de la vida marina por la noche. Morenas (Muraena helena), obladas (Oblada melanura), aterinas (Aterhina sp.) gobios de la anémona (Gobius bucchichi) y otros peces se dejan inmortalizar por las cámaras. Las altas temperaturas del agua han hecho que prolifere las algas unicelulares formando un mucílago que cubre gran parte de la pradera de Posidonia oceanica dándola un aspecto fantasmagórico. Cuando terminan la inmersión nocturna, las noticias de los cambios en la cámara del robot parecen buenas.
La mañana del 16 volvemos al lugar que habíamos abandonado el día antes. Ahora parece que todo va bien. El fondo es de arena fina pero sobre sustrato duro. De vez en cuando aparecen concreciones de algas rojas con numerosas esponjas. En las de mayor tamaño, encontramos brótolas de roca (Phycis phycis), salmonetes de roca (Mullus surmuletus), langostas (Palinurus elephas), tres colas (Anthias anthias), etc.
De manera salteada aparecen algunos ejemplares de laminarias (Laminaria rodriguezii) que, en algunos lugares son más numerosas. Entre medias, alguna que otra pintarroja (Scylyorhinus canícula) y alitan (Scyliorhinus stellaris), y un par de peces de San Pedro (Zedus faber).
Como nota curiosa, el hallazgo de una pequeña ánfora de pico sin asas de la que vamos a informar a los especialistas en arqueología submarina por si es de su interés.
Nos ha llamado también la atención la presencia de varias especies de coral negro y la extensa zona de maërl en la parte más septentrional. Y, como no podía ser de otra manera, las numerosas marcas de arrastre que hemos encontrado sobre este valioso ecosistema.
6 septiembre de 2007
María José Cornax.
Hoy es día de puerto en Rota, con un fuerte temporal de Levante en el Estrecho, estamos a la espera de que el tiempo mejore para emprender la travesía a Baleares. Hoy toca acondicionar el barco, reorganizar toda la información obtenida durante la semana, preparar los envíos a Madrid y en definitiva, sacar conclusiones.
Toda la tripulación está sorprendida por lo que hemos visto en Huelva. Todos los días, a cada momento, encontrábamos cómo la actividad pesquera se desarrollaba totalmente al margen de la ley y con total impunidad. Arrastre, cerco, dragas hidráulicas o simplemente el sinfín de trasmallos únicamente detectables por bidones de agua vacíos flotando en la superficie del mar. Por otra parte, persiste en nuestras mentes la imagen de las gorgonias suspendidas en una red de arrastre. Sabemos que, para nosotros, la campaña no acaba aquí.
5 septiembre de 2007
María José Cornax.
No hemos dormido prácticamente en toda la noche. La inmersión del ROV fue impresionante, a pesar de ser a muy poca profundidad, nos pasamos tres horas observando los banquetes nocturnos de chocos y calamares, y las sombras oscuras de predadores acechando a los pequeños peces que vienen a nosotros, atraídos por la luz.
A las 2 de la mañana, cuando creíamos que nos íbamos a dormir, Jesús avisto un pesquero que se posicionó dentro de las aguas del Parque Nacional (menos de una milla de la costa). Ya no podíamos creerlo, otro arrastrero, arrastrando a menos de una milla de la costa, con 7 metros de profundidad y dentro de las aguas del Parque Nacional. Todo esto sin contar que el área exterior es una Reserva de Pesca en la que esta prohibido el arrastre. Se tomaron imágenes de video y fotografías, y volvimos a nuestro punto de fondeo.
A las 6 de la mañana Carlos me despierta para enseñarme algo. Cuando consigo espabilarme un poco y mirar al frente, vuelvo a poner cara de incredulidad y bajo a echarme una taza de café porque pienso que no es posible, que debo estar mal interpretando la legislación. Frente a nosotros, en Zona B de la Reserva de Pesca y dentro de la milla de aguas de Parque Nacional 16 rischios faenando. El rischio o draga hidráulica es un arte de pesca remolcado que usa agua a presión para levantar el fondo, destrozando el sedimento en el que faena a la búsqueda de chirlas.
Volvimos a informar una vez más a la Guardería del Parque Nacional, así como a la Guardia Civil. Una patrullera se presento poco después, pero los rischios habían pasado a la Zona C, donde si esta permitido su uso. Tras documentarlo todo hemos puesto rumbo a Rota, donde han desembarcado Mauro y Tomeu, los técnicos del ROV; Gorka, uno de los buceadores y Pepe.
4 septiembre de 2007
María José Cornax.
Llevamos días viendo flotar en la superficie del agua lo que creemos que es Cymodocea nodosa. Su presencia en las costas onubenses solo ha sido documentada por primera vez en la desembocadura del Río Piedras en marzo de este año. Creemos que tiene que haber más puntos en los que se localicen praderas de esta fanerógama marina. Tras consultar a Ricardo, nos ha dado unas posibles coordenadas que ha obtenido a partir de imágenes por satélite.
Después de documentar la pesca con cerco en plena bocana del puerto de Mazagón, hemos pasado el día entero haciendo varias inmersiones en torno a las coordenadas, sin éxito. Sabemos que está, pero no sabemos donde. Por la tarde, de camino a la desembocadura del Guadalquivir donde pasaremos la noche fondeados, hemos terminado de localizar con ayuda de la sonda todas las áreas de piedra en la zona, donde posiblemente haya gorgonias como las que ya hemos documentado.
También durante el camino, volvemos a ver dos nuevos arrastreros faenando ilegalmente. Llamamos directamente a la Guardia Civil, que lo primero que hace es poner en duda que estén faenando a menos de seis millas de costa. Yo, con el GPS y el radar delante de mis ojos mientras hablo por teléfono, a duras penas puedo creer lo que estoy escuchando.
Esta noche fondearemos en agua del Parque Nacional de Doñana, intentaremos hacer una inmersión nocturna con el ROV para ver como la riqueza de estas aguas viene hasta nuestro objetivo atraída por la luz de un foco.
3 septiembre de 2007
María José Cornax.
Hoy habíamos planeado terminar la zona de las gorgonias y delimitar el área con el fin de elaborar una propuesta para su protección. Pero, cuando nos acercábamos al waypoint, literalmente se nos ha partido el alma en dos…Dos arrastreros estaban faenando sobre los fondos que habíamos documentado el día anterior. El Nuevo Panchita y el Abuelo Pichin arrastraban ilegalmente el arte a unos 23 metros de profundidad y a menos de 6 millas de costa. Hemos dado aviso tanto a la Secretaria General de Pesca Marítima como a la delegación provincial de la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía.
Uno de los arrastreros ha recogido el arte y ha partido a toda velocidad, creemos que ha dejado el copo en el agua. El Nuevo Panchita, en cambio, seis horas después de dar aviso a las autoridades, continuaba faenando en el mismo sitio, las redes cargadas de gorgonias arrancadas.
Es difícil intentar no pensar en las puertas destrozando los fondos, y en lo que dejan a su paso. A las 7 de la tarde lo intentamos con la Guardia Civil, dando aviso a la patrullera en la zona, cuando nos fuimos de allí aun no habían llegado, y aunque les volvimos a llamar para preguntar, no conseguimos saber nada más hasta que el arrastrero entró poco después que nosotros en puerto, y amarró a nuestro lado.
2 septiembre de 2007
María José Cornax.
Hoy nadie tenía ninguna esperanza de encontrar nada “excepcional” en los fondos. Tras 5 meses de campaña, las aguas cristalinas del Mediterráneo y los maravillosos ecosistemas observados, es muy complicado mantener la atención de todos en la importancia de esta agua y en su riqueza.
Por eso, cuando hemos bajado el ROV después de mapear la zona con la sonda, y ante nuestros ojos ha aparecido un tupido bosque de gorgonias, nos hemos quedado todos mudos. Gorgonias probablemente centenarias de hasta 2 metros de altitud, y corales del genero Dendrophylla enraizados en un sedimento rocoso cubierto por una fina capa de fango. La densidad era tal, que cada movimiento del ROV amenazaba a alguno de estos animales, así que hemos cancelado la inmersión, y por la tarde han bajado los buceadores.
Tras una inmersión difícil, en la que la visibilidad era tan poca que las parejas de buceadores tenían que ir pegados para no perderse unos de otros, han subido con todo el material grafico posible para documentar el fondo. Tras consultar a Ricardo Aguilar, hemos podido saber que la mayoría eran diferentes especies de gorgonias del genero Leptogorgia.
Todavía impresionados por lo que hemos visto, ponemos rumbo al puerto de Mazagón, donde pasaremos la noche.
1 septiembre de 2007
María José Cornax.
Hoy hemos zarpado de Rota a las 6.30 de la mañana con el objetivo de muestrear unas lajas de piedra situadas entre Matalascañas y Mazagón en los que sospechamos, puede haber gorgonias. Juan Carlos Calvín se ha desembarcado hoy y esta noche volveremos pronto a puerto para recoger al fotógrafo que va a relevarlo, Juan Cuetos.
A estribor desfilan primero la desembocadura del Guadalquivir y las dunas del Parque Nacional de Doñana formando un cuadro que, a primera hora de la mañana y con un café en la mano, dejaría en silencio hasta al más locuaz. Poco después irrumpe en el paisaje Matalascañas, una mancha urbana incrustada entre unos 20 kilómetros de playa del Parque Nacional y los 30 kilómetros de playa virgen que llegan hasta Mazagón, un pueblo para el que la ley de Costas parece nunca haberse escrito. Solo respiramos otra vez cuando empezamos a ver los sistemas de dunas fósiles coronados por pinares, con arenas de todos los matices de color que vuelven a dibujar la costa, marcando el punto en el que vamos a realizar la inmersión.
Fondeamos el ROV, ya que la abundancia de trasmallos en la zona no nos da margen de maniobra, y nos encontramos de nuevo con escasamente un metro de visibilidad, fondos cuajados de ermitaños, algunos congregados en torno al festín de un bivalvo, vieiras que castañean por delante de la cámara y algún que otro gobio de arena. Por la cantidad de agujeros que vemos en el fondo deducimos que la vida aquí se reparte principalmente entre la columna de agua y el interior del sedimento. Ni rastro de la laja que buscamos.
Por la tarde hemos intentado otra nueva inmersión en aguas del Parque Nacional, a escasa profundidad y con el mismo resultado. Nos dirigimos a puerto a buscar a Juan. Mañana continuaremos la búsqueda de los fondos de gorgonias y dormiremos en el puerto de Mazagón.
Desembocadura del río Guadalquivir.
31 agosto de 2007. María José Cornax
Nunca pensé que volvería al Ranger para trabajar en Andalucía, y mucho menos en Huelva. Es una sensación rara ver un lugar tan cercano desde otra perspectiva tan distinta. Esta mañana hemos salido del puerto de Rota rumbo a la desembocadura del Guadalquivir, para documentar los fondos del entorno del área del Parque Nacional de Doñana con el ROV y los buceadores, pero sin muchas expectativas debido a las condiciones de visibilidad que nos ofrece la zona.
Durante la mañana hemos intentado hacer un inmersión de buceo pero el agua, casi opaca, no ha permitido que documentáramos el área, por lo que al poco nuestros buceadores han salido de ella.
Navegando en las proximidades de la desembocadura, justo en el limite de la milla del Parque Nacional, hemos podido ver, sorprendidos como faenaban más de 6 embarcaciones de cerco, a una profundidad de unos escasos 9 metros. El hecho de que fuera una operacion tan "abierta" unido al hecho de que una embarcación de la Junta de Andalucía había pasado por allí, y de que no disponíamos en ese momento de la legislación en la mano, nos ha frenado a la hora de hacer una denuncia. Poco después, al llegar esta noche a puerto, hemos podido comprobar cómo la pesca con cerco en la Reserva de pesca de la desembocadura del Guadalquivir está prohibida, con el objetivo de proteger una importante zona de alevinaje.
Por la tarde, cuando el despunte de la marea nos ha permitido realizar otra inmersión, hemos localizado un punto alejado de la costa para intentar tener la menor influencia del rió. Con tan solo 16 metro de profundidad, la turbidez era tal que teníamos escasamente un metro de visibilidad, y con un fondo de fango que se levantaba al menor movimiento del ROV. Hemos tenido que concluir la inmersión. A pesar de estos fondos de fango y del agua turbia, somos todos conscientes de que esa es una de las manifestaciones de la importancia de esta zona, su riqueza en recursos pesqueros depende de esos aportes de nutrientes que trae el rió desde otras tierras, fertilizando el mar y dándole más vida.
Mañana queremos volver a trabajar en Doñana, más alejados del rió, y en unas lajas de piedra situadas más allá de Matalascañas, a ver si tenemos mas suerte.
En las playas de Barbate
19 Agosto de 2007. Carlos Pérez
Nos hemos despertado en Barbate. Calor atlántico, color arena y la gran duna verde pino. Estamos en el mismo puerto y amarrados al mismo pantalán que recibió al Ranger por primera vez en tierra española tras la expedición del 2005 desde San Diego de los US. Vaya … estoy teniendo un deja vú de esos!
El viento ha calmado bastante y ya no nos rebasa los oídos con la canción más habitual del Estrecho. Parada técnica en la tierra de la almadraba y planes de zarpe para Gibraltar. Parada técnica también, ésta del peñón por razones de permisos y papeleo aduanero. Gibraltar, … “gibral Tarik”, “la montaña de Tarik”, aquel que comenzó una aventura que duró unos cuantos cientos de años e hizo de gran parte de la península Ibérica tierra del Islam, según me contaron en el cole hace tiempo ya. Otro lo ha relatado más recientemente con un extravagante titular … “güen de moros inveided espein”, bueno yo me quedo con mi esforzado profe de BUP.
A media mañana largamos amarras y nos disponemos a pasar el embudo de Tarifa. El tiempo esta bueno y malo, según se mire, pero el paso va a ser de cierta forma inolvidable.
Además del ilustre Calderón de la Barca, del que no me constan aficiones navegantes, existen otros calderones de los que no me constan aficiones literarias, pero que esta vez andaban, entre petroleros y porta contenedores, liados en un espectáculo que nos dejó boquiabiertos. Los más grandes … joder que grandes! Las crías, … pues eso, revolviendo. Pero es que había hasta clac!
Bueno, me explico: uno de ellos, de tamaño respetable, pasó todo el avistamiento navegando panza arriba, rozándose con otros individuos y golpeando con las aletas en el agua aplaudiendo de forma incansable. Tras un par de horas de filmar y fotografiar a placer continuamos marcha hacia el peñón con cierta prisa pues la niebla se iba cerrando rápidamente a la entrada de la bahía de Algeciras.
El año pasado tuvimos la navegación más difícil que recuerdo entrando al peñón. Tres horas en la niebla más espesa que se pueda uno imaginar, bocinas de mercantes alrededor, estelas y sonido sordo de motores. Todos en cubierta afinando el oído y esperando ver aparecer un rascacielos en tu proa mientras Jordi se lo montaba de controlador aéreo con el ARPA. De verdad que no mola nada. Este año ha sido algo menos extremo y hemos pasado con cierta tranquilidad. Al final … el peñón.
Siempre me agrada el exotismo de Gibraltar. Esta mezcla de pulcritud y orden británico con el lío de las comunidades inmigrantes más extrovertidos e improvisadores tiene “su aquel” para mí. Para colmo y regodeo, en aquello del “remix anglo-andaluz”, esta parada nos va a saludar con una auténtica feria veraniega de esas del tren de la bruja, el gusano loco, el tiro al blanco, la tómbola de la chochona y los chiringuitos con tostadas de jamón serrano, tortilla de patata y gazpacho. Todo esto al pié de la simbólica muralla defensiva del Waterfront, con los reglamentarios Bobbys de casco y porra, y pegado a Queensway Marina. Así como suena. Pues eso, exotismo y … ciertos recuerdos divertidos de hace ya unos cuantos años.
Hemos hecho noche en Queensway Marina y repostado combustible al día siguiente. Luego a la mar de nuevo camino del Placer de las Bóvedas, frente a Puerto Banús. Al doblar Punta Europa hemos pasado junto al chatarrero semihundido, otro fantasma moribundo, pero eso ya es otra historia.
Refugiados en Barbate
18 agosto de 2007. Xavier Pastor
Tras pasar la noche navegando al resguardo del cabo Espartel, al sur de Tánger, decidimos cruzar el estrecho de Sur a Norte y refugiarnos en Barbate. El levante sopla a mas de 40 nudos, y desde luego ni la pasada noche ni la próxima van a salir a pescar los rederos de Tánger. Necesitan noche oscura y mar relativamente plana. Tienen lo primero, pero en la zona hay un temporal importante que les impide calar las redes de deriva. Entramos en el Puerto Deportivo publico de Barbate, gestionado por la Junta de Andalucía, y construido junto al puerto pesquero tradicional. Allí se acumulan un par de decenas de cerqueros dedicados a la captura de pequeños pelágicos (boquerón, sardina,…) y sobre el muelle se ven también, ordenadas, unas docenas de las enormes anclas que se utilizan para fijar la almadraba cercana. Una espectacular actividad ancestral de captura de atún de forma sostenible, que está desapareciendo debido a la sobreexplotación causada por los grandes cerqueros, los palangreros de altura y el negocio de las jaulas de engorde. El puerto deportivo está tranquilo y ordenado, no está masificado, y a su alrededor todavía no se ha desarrollado ningún disparate urbanístico. Es un lugar francamente agradable. La calidad del agua podría mejorarse, hay muchos restos flotantes, y a veces cierto olor a combustible derramado. Pero por lo demás, se está a gusto, sobre todo después de una semana de dar saltos por ahí.
Aprovechamos para relajarnos un poco. Utilizamos las duchas del puerto para sustituir los cubos de agua salada de los que normalmente disponemos para asearnos. Las duchas son de agua caliente, y las instalaciones están bastante limpias. Sin embargo, a los diseñadores, constructores y gestores de cuartos de baño públicos –y no solo en los de puerto de Barbate, que no son los peores, ni mucho menos-, se les debería obligar a usarlos en su vida diaria durante al menos una semana seguida. “Vamos a ver, Sr. Arquitecto, o Sr. Maestro de obras que se ha embolsado la pasta: usted va a ducharse en estas instalaciones que ha diseñado y construido, o por cuya utilización cobra. Donde va usted a colgar la ropa que se ha quitado o la limpia que se va a poner? En que lugar de la ducha puede usted poner el jabón o el bote de champú? Como hace para que la alcachofa de la ducha descargue en el centro del plato y no tenga usted que pegar su cuerpo a la pared para que le caiga el chorro encima? Luego intente afeitarse. Le preocupa que no funcione ninguna de las luces que instalaron sobre los espejos? Y para que sirven esos enchufes que no tienen corriente?. Y ese secador eléctrico baratero que lleva averiado desde la semana siguiente a la inauguración? Que le parecería instalar un dispensador de papel higiénico de tamaño razonable?. Pequeñas incomodidades? Claaaaaro, es que usted no usa las instalaciones que diseño, construyó o gestiona. Usted se limita a cobrar por ello. De paso, tal vez podría informarse en revistas de su profesión sobre como impedir que se encharque el agua, que se desconche la pintura recién aplicada, que se oxiden los elementos recién instalados…Así contribuirá a que no nos sintamos tercermundistas… y estafados”.
Una vez limpia la tripulación, nos hemos enfrentado a los montones de ropa sucia que habíamos almacenado durante la última semana de navegación. Cubos en cubierta, y los guardamancebos del Ranger convertidos en improvisados tendederos de camisetas y pantalones de todos los tonos de azul y blanco. Luego, la desbandada. Durante algunas horas, cada tripulante aprovecha para alejarse del barco y darse un paseo por el pueblo cercano. También tiene libre Juan Carlos, el cocinero, y la gente se organiza para comer y cenar fuera del Ranger. Solo un par de nosotros permanecemos a bordo, descansando o resolviendo algunos temas pendientes. Es impresionante, por cierto, la capacidad de Jesús Renedo, el capitán, de encontrarse colegas de su vida de navegante en todos y cada uno de los puertos en los que el Ranger hace escala.
Levante en el Estrecho
17 agosto de 2007. Xavier Pastor
Durante la noche hemos estado patrullando los bancos que se encuentran al Suroeste de la Isla de Alborán, que separan el canal submarino por el que migran los grandes pelágicos como el atún y el pez espada. Allí es donde suelen calar sus artes los rederos de deriva marroquíes con base en puertos como Nador o Alhucemas. Pero hoy el tiempo era malo, y nadie ha salido a pescar. Hemos decidido dejar la zona y navegar rápidos hacia el Estrecho. El tiempo ha cambiado de poniente a levante, y el viento del este nos impulsa con comodidad hacia el Atlántico. Nos ayudamos en la navegación con el génova, y eso nos da más velocidad y estabilidad. A pesar de las grandes olas, se navega con comodidad. El Ranger es un buen barco para navegar con mar dura. Uno se siente seguro, y no demasiado a merced de las olas.
Nos dirigimos a la parte más angosta del Estrecho, navegando por encima del Banco Tofio, aunque evitando entrar en las 12 millas de aguas territoriales marroquíes. Lo tenemos todo en regla y no hemos hecho nada que nadie pueda reprocharnos, pero preferiríamos evitar ningún obstáculo burocrático si tuviésemos un encuentro con la Marina Real. El gobierno marroquí ha aprobado hace un par de semanas una ley que Oceana y WWF le solicitaba desde hace años: la formalización de un plan para la eliminación de las redes de deriva, de acuerdo con lo establecido por la ONU, ICCAT, el CGPM, ACCOBAMS y otra serie de organismos de los que Marruecos forma parte. Las organizaciones de conservación marina han felicitado a las autoridades marroquíes, a pesar de que la prohibición no entrará en vigor hasta enero del 2009. Mientras tanto, la flota de al menos 150 rederos deberá irse reconvirtiendo o desguazando. Para ello, la Unión Europea esta contribuyendo con 1.25 millones de euros al año y los Estados Unidos con parte de los 700 millones de dólares que esta semana eran aprobados por su Congreso como ayuda global a las mejoras medioambientales en la agricultura y pesca de Marruecos.
Si para dentro de año y medio no deben quedar rederos de deriva en Alborán y en el Estrecho, es imprescindible que Marruecos inicie un plan escalonado de desactivación de esta flota, y lo haga público de forma que sea posible hacer su seguimiento. Estas cosas no pasan de la noche al día. Es inconcebible pensar que el 31 de diciembre del 2008 haya casi dos centenares de rederos en funcionamiento y que al día siguiente no quede ninguno. Además, quienes –hoy desde Oceana, y antes utilizando otros sombreros- estamos siguiendo la evolución de las flotas de rederos en el Mediterráneo desde hace 15 años, tenemos experiencia suficiente para haber aprendido cómo los armadores intentan sacar provecho de estos procesos, embolsándose el dinero de los subsidios y continuando con la utilización de las redes prohibidas impunemente. Basta recordar los casos de dos países del núcleo fundador de la Unión Europea: Italia (200 millones de euros estafados a los contribuyentes europeos e italianos y una flota de rederos activa todavía en su mayor parte) o los franceses (que han utilizado fondos IFOP para la construcción de nuevos barcos para dedicarlos a la pesca ilegal de atún rojo juvenil, albacora y pez espada).
Por ello, y a pesar de la positiva actuación legislativa del gobierno marroquí, es imprescindible que organizaciones como Oceana continúen vigilando el uso de las redes de deriva hasta que no quede ni una de ellas. Conviene no olvidar que, según estimaciones de WWF, la flota marroquí de Alborán mata, anualmente, del orden de 16.000 delfines listados y comunes, además de cachalotes, rorcuales comunes y aliblancos, calderones, tortugas marinas… y decenas de miles de peces luna y elasmobranquios (tiburones y rayas).
Y también hay que recordar que, de todo el pez espada que pesca esa flota, solamente un 2% se consume en ese país. El restante 98% se exporta, en un 95% destinado a empresas españolas desde donde tres cuartas partes se re-exporta a Italia. Un negocio “e