Finaliza la Expedición Transoceánica
Lunes, 27 de Junio de 2005
Llegamos a Mallorca, después de seis meses de navegación por el Pacífico y el Atlántico.
Dirigidos por Xavier Pastor, salimos de Los Angeles ( California, USA ) a principios de enero y hemos recorrido 11.000 millas, navegando por aguas de Estados Unidos, México, Costa Rica, Panamá, Honduras, Bahamas, Bermudas, Azores y Portugal continental. Hemos participado un centenar de voluntarios de muy diversas nacionalidades; entre ellos se encontraban biólogos, cámaras y fotógrafos submarinos así como buceadores de apoyo, además de la tripulación básica del barco.
Durante la expedición hemos obtenido 100 horas de filmación y 7.000 fotografías de gran calidad, que reflejan la riqueza de la biodiversidad marina en distintas partes del globo y denuncian las agresiones a las que el océano está sometido debido a la pesca destructiva, la contaminación marina y el cambio climático. Desde Oceana utilizaremos estas imágenes e información científica recogidas para documentar nuestros proyectos de protección del medio ambiente marino, y para exigir cambios en la gestión de los océanos.
Oceana trabaja principalmente contra la pesca de arrastre destructiva, la contaminación por descargas voluntarias de hidrocarburos desde embarcaciones que limpian sus tanques y sentinas, y las capturas accidentales de cetáceos, tortugas marinas y tiburones por artes de pesca poco selectivas, como las redes de deriva.
En el Mediterráneo trabajaremos en diversos proyectos de investigación y divulgación marina, con el fin de preservar las especies que habitan los ecosistemas de nuestros amenazados mares.
No queremos finalizar este diario sin agradecer a todas las personas que han participado en la expedición su apoyo, profesionalidad, entusiasmo e interés en colaborar con Oceana.
¡ POR LOS OCEANOS !
Rumbo a Mallorca
Viernes, 24 de Junio de 2005
Tras refugiarnos unos días en Barbate ( Cádiz ) debido a un fuerte temporal que nos ha impedido el paso por el Estrecho de Gibraltar, proseguimos nuestro rumbo hacia las Islas Baleares, donde daremos por finalizada la Expedición Transoceánica del Pacífico al Mediterráneo.
Regresamos a Lagos
Jueves, 16 de Junio de 2005 - Inés García -

No siempre se puede llevar a cabo lo que se ha planificado. Esta mañana ha amanecido con mal tiempo, 30 nudos de viento y unas olas de dos metros. Se ha decidido cancelar las últimas inmersiones en el monte Ormonde perteneciente al conjunto de montañas submarinas del Gorringe.
Aun así, el resultado de esta etapa de la expedición del Ranger, que comenzó en el mes de enero de 2005 en aguas del Pacífico, ha resultado satisfactorio. En el Banco Gorringe se han realizado un total de 12 inmersiones ( 6 cada pareja de buceadores ) con el fin de documentar la vida marina y el estado en que se encuentra este ecosistema tan singular ubicado a unas 150 millas de la costa más cercana. Y no sólo singular, sabemos que algunos de los paisajes submarinos que hemos visto aquí no habían sido vistos antes por ningún ojo humano. Nos sabemos haciendo historia. Los estudios sobre estos montes y sobre las montañas marinas de casi todo el mundo son muy escasos.

Tras subir la lancha a la popa del Ranger, con algunos esfuerzos porque las olas no han facilitado el trabajo, hemos emprendido el regreso a Lagos ( Portugal ). A pesar del mal tiempo, Ricardo Aguilar ha avistado un ejemplar de tortuga boba ( Caretta caretta ) de más de medio metro de caparazón.
A lo largo del día las condiciones climatológicas han ido mejorando. El capitán ha decidido izar todas las velas del Ranger. Una vez trimadas hemos alcanzado 8 nudos. Con esta velocidad, alguna que otra siesta, una buena cena y el concierto de gaita del capitán Nuño, la travesía se nos va a hacer muy corta.
Una vez en puerto, la tripulación dejará todo listo a bordo para emprender la travesía, cruzar el Estrecho de Gibraltar y el Mar de Alborán y dirigirse al destino final de la ruta, Palma de Mallorca. Entre la tripulación hay un sentimiento agridulce. Sabemos que el fin de la expedición está cercano. Hay ganas de llegar al destino, pero nuestras cabezas tienen muchas imágenes amontonadas de más de cinco meses de navegaciones difíciles de olvidar. Ahora queda el último esfuerzo…
Buceo de alto riesgo y rumbo a Ormonde
Miércoles, 15 de Junio de 2005 - Inés García -
Otro nuevo día de buceo de alto riesgo. Inmersiones por debajo de los 40 metros. La cámara hiperbárica más cercana se encuentra en Lisboa, a 500 Km. Algunos helicópteros convencionales no tendrían autonomía para llegar hasta aquí y volver a tierra.

Se adoptan todas las medidas de seguridad necesarias, así que no hay por que preocuparse.
Anoche, concierto de blues en el Ranger interpretado por Danielle, Dana e Indi. Mientras, navegamos unas veinte millas para dirigirnos a otra de las cimas del Gorringe, al monte Ormonde.
Esta vez nos cuesta más encontrar la cima de la montaña. Comprobamos que todas las cartas marinas están mal y que ninguna de las referencias que teníamos es correcta. Pasada la media noche, por fin damos con el punto: 32 metros de profundidad en la zona más elevada.
A la mañana siguiente nos despertamos con mar tranquilo y cielo despejado. Al poco de bajar el primer equipo de submarinistas, a los que quedamos a bordo nos visita un pez luna ( Mola mola ) de más de metro y medio.

Juan Carlos Calvín, biólogo y fotógrafo submarino, nos explica como ha cambiado el paisaje submarino. Es más exuberante que en Gettysburg aunque a primera vista las especies predominantes son las mismas, las laminarias miden hasta cuatro metros.
En Ormonde sigue habiendo Laminaria ochroleuca, pero se hace también patente la presencia de grandes ejemplares de Saccorhiza polyschides. Estos dos quelpos hacen de grandes árboles que sobresalen por un manto de algas pardas y rojas entre las que destacan Dtciopterys sp. y Zonaria tournefortii. Y por todas partes los frecuentes bancos de serviolas ( Serviola rivoliana ) y nubes de doncellas ( Coris julis ). Nos llama poderosamente la atención la forma en que se amontonan los torpedos ( Torpedo marmorata ) dormitando unos sobre otros.
Al finalizar el día, miramos las imágenes que se han capturado y nos preparamos para pasar otra noche a la deriva. Sabemos que tras una última inmersión, mañana diremos adiós a la montaña submarina.
Cuatro inmersiones
Martes, 14 de Junio de 200 - Inés García -

Otro día en medio del océano. Cuando hemos amanecido en el Ranger el mar estaba tranquilo como un plato. Después de pasar la noche a la deriva sólo nos hemos desplazado 4 millas que, a juicio del capitán y de los marineros, no es excesivo.
Hoy, el equipo de buceadores ha planificado cuatro inmersiones. Han decidido bucear cada pareja por separado para controlar mejor la situación. Mar tenía molestias en un oído pero ya lo ha superado. Todo parece indicar que va a ser un día muy agradable.

Mientras Bibi, también llamada pangueira porque maneja la panga o lancha auxiliar a las mil maravillas, ha llevado a los buceadores al lugar de inmersión, en el barco ha habido tiempo para otras muchas cosas. En primer lugar llevar a cabo todas las tareas de mantenimiento del Ranger. Limpiar los cristales del puente, confeccionar unos tomadores para plegar la vela de la botavara, cambiar los filtros del compresor para recargar las botellas de buceo, preparar la comida. Hemos aprovechado para darnos un baño en el mar, en la superficie hemos visto un gran túnido y serviolas o peces limón que nos han acompañado durante toda la jornada.
Indi, el cocinero del Ranger, siempre encuentra un hueco para observar las aves marinas. Desde nuestra llegada al Gorringe, han estado presentes los paiños comunes ( Hidrobates pelagicus ) y una pardela cenicienta ( Calonectris diomedea ). Los paiños son las aves marinas de menor tamaño, son de color negro con una mancha blanca en el obispillo de la cola, pasan toda su vida en alta mar y en ocasiones se posan en grupos sobre la superficie. Se alimentan de crustáceos y partículas del plancton. Anidan en costas rocosas e islas.

El capitán me ha dado permiso para acompañar a Bibi en la panga. Cuando hemos llegado a la boya de fondeo de nuevo nos han rodeado una cincuentena de serviolas. Sobre la superficie del mar había basura, restos de carabela portuguesa y un tipo de puesta de moluscos. A raíz de esta observación, Ricardo Aguilar, Director de Proyectos de Oceana, y Juan Pablo Camblor, Director de Zoea, han estado comentando estos fenómenos singulares como la concentración de carabelas portuguesas durante la campaña del Ranger en Azores o de medusas en el Mar Menor durante los meses de verano. Ricardo explica que la cadena trófica del mar se esta modificando y que al disminuir el numero de especies de los pisos superiores de la cadena, los invertebrados se reproducen extraordinariamente. También pueden influir los cambios de temperatura o los aportes de los emisarios de aguas residuales, depuradoras, etc.
Ya están de vuelta los buceadores, han descendido por el cabo hasta la cima del Gettysburg. Nos cuentan que la superficie de la montaña no es uniforme sino que esta repleta de grietas, recovecos e irregularidades lo que proporciona una gran variedad de hábitats para la vida marina. En cuanto a peces han observado las mismas especies que ayer ( serviolas, peces ballesta, doncellas, etc ). También han filmado un torpedo ( Torpedo marmorata ) y han encontrado una zona con gorgonias de pequeño tamaño.
En el messroom escuchamos música clásica y en la proa Nuño, el capitán, toca la gaita. Mientras, nos acordamos de toda la gente que ha pasado por el Ranger y ha hecho posible llevar a cabo este proyecto.
Preparando el trabajo en el Banco Gorringe
Lunes, 13 de Junio de 2005 - Inés García -

Después de 24 horas de navegación desde el puerto de Lagos en dirección suroeste, hemos llegado a Gorringe. La tripulación ha preparado una boya de fondeo para marcar el lugar que además servirá a los buceadores como cabo gua cuando se sumerjan. Encontrar un punto adecuado para fondear no ha sido fácil. Con la sonda del Ranger el capitán ha marcado varios puntos en torno a 40-50 metros hasta dar con una profundidad de 30 metros. Bibi, la marinera de Cambados, pone a punto la lancha auxiliar con la que transportará a los cuatro buceadores, las cámaras de video y un torpedo. El torpedo es un aparato sumergible provisto de un motor eléctrico y una hélice que sirve para que el buceador recorra largas distancias sin demasiado esfuerzo. En la primera inmersión solamente baja una pareja de buceadores formada por Mar Mas y Dana Harlow. Además de reconocer el lugar, chequean el funcionamiento del torpedo y llevan una cámara de fotos.

Se estima que en el mundo existen unas 100.000 montañas submarinas, de las cuales 800 están situadas en el Atlántico Norte. Estas zonas de aguas poco profundas proporcionan características particulares tanto para la circulación oceánica como para la fauna submarina. Son frecuentes los fenómenos de afloramiento de nutrientes asociados a remolinos de agua ascendentes en torno a la cumbre. Al ser un lugar de descanso en medio del océano numerosas especies, algunas de ellas de interés comercial, se concentran aquí para reproducirse y alimentarse. Es típica la presencia de especies de peces de crecimiento lento y gran longevidad como el pez reloj del atlántico ( Hoplosthetus atlanticus ) y el pez sable negro ( Aphanopus carbo ). Muy vulnerables, por tanto, a la pesca abusiva.

El Gorringe es un conjunto de montañas submarinas de origen volcánico. Gran parte de su superficie esta constituida por sustrato duro sobre el que crecen invertebrados filtradores y especies asociadas a las praderas de algas. En cuanto los buceadores han subido a superficie nos han contado su experiencia. Hay una corriente muy fuerte y el paisaje esta cubierto de algas pardas ( Zonaria tournefortii ) en su mayoría y Laminaria sp. Las especies más abundantes han sido pez ballesta ( Balistes carolinensis ), serviola o pez limón ( Seriola rivoliana ), doncella ( Coris julis ), tres colas ( Anthias anthias ), pez de San Pedro ( Zeus faber ), cigarra ( Scylarides latus ).
Estas montañas pertenecen a la Zona Económica Exclusiva de Portugal, hay una propuesta para que sean declaradas Área de Especial Conservación ( SAC ) e incluidas en la Red Natura 2000.
Pasaremos la noche a la deriva sobre las cumbres del Gorringe. Veremos lo que nos depara mañana.
Partimos hacia el Banco Gorringe
Domingo, 12 de Junio de 2005 - Inés García -
Ya han pasado dos días desde que la expedición del Ranger llegara a la ciudad portuguesa de Lagos. Durante este tiempo se ha dispuesto lo necesario para continuar la travesía: comida, combustible, repuestos para el barco, etc. Se han desembarcado Xavier Pastor, que ha dirigido los trabajos durante el cruce del Atlántico, Soledad Esnaola, la bióloga de ZOEA que llevaba a bordo desde el mes de febrero, Nano, escultor y marinero y José Carlos Corral, músico y marinero. Durante la travesía hacia las montañas submarinas de Gorringe nos acompañarán Juan Pablo, Dana, Danielle e Inés.

Nos hemos levantado a las ocho de la mañana y, tras esperar una media hora a que levantaran el puente levadizo del canal, hemos emprendido la marcha. Enseguida se han reunido en el messroom Ricardo Aguilar, Director de Investigación de Oceana junto con los buceadores que documentarán nuestro próximo destino: Dana Harlow, Juan Carlos Calvín, Juan Pablo Camblor y Mar Mas. Han planificado como se van a realizar las inmersiones durante los próximos tres días. Aunque siempre que se bucea hay que ser muy riguroso en cuanto a las medidas de seguridad, en este caso más; tenemos que extremar las precauciones porque se van a realizar inmersiones profundas ( 30-40 m ) y en una zona alejada de tierra. Cada buceador llevará un cabo de corrientes para sujetarse al cabo de fondeo y una boya de descompresión para señalizar donde está el buceador una vez finalizada la inmersión. Se ha preparado un protocolo de seguridad para actuar con eficacia en caso de que hubiera un accidente de buceo. A bordo existe una unidad de oxígeno para poder responder si se presenta un problema.
En la travesía hacia el Banco Gorringe nos hemos encontrado con un viento de proa de unos 20 nudos, lo que nos ha impedido ir a vela, además nos va a retrasar un poco la llegada a nuestro destino en la montaña submarina Gettysburg. Hasta el momento, sólo unas pocas aves nos han venido a visitar: un jovenzuelo alcatraz ( Sula bassana ) con un aspecto no muy saludable, algunas gaviotas ( Larus sp. ), un par de pardelas pichonetas ( Puffinus puffinus ) y, casi al acabar el día, un págalo grande ( Catharacta skua ). Mañana esperamos encontrar mucha más vida marina alrededor de las montañas ya que son auténticos oasis en mitad del océano.
El Gorringe es un grupo de montañas marinas de gran importancia ecológica. Se encuentran a 150 millas de la costa portuguesa. Se asientan sobre fondos de más de 3.000 metros de profundidad y dos de sus picos ( Gettysburg y Ormonde ) llegan a apenas 20-30 metros de la superficie. Las montañas submarinas son de gran importancia para los ecosistemas marinos. En ellas pueden encontrarse gran diversidad de especies, incluyendo algunas endémicas, generan cambios en las corrientes marinas, y muchos animales migradores hacen una parada para alimentarse en sus cercanías. Todos estamos emocionados con la oportunidad de bucear y documentar un ecosistema tan desconocido como este.
Avistamiento de cetáceos y aves marinas durante la travesía del Atlántico
Viernes, 10 de Junio de 2005 - Alicia Fraile y José Peñalver -
SOCIEDAD DE HISTORIA NATURAL DEL MAR
La Expedición Transoceánica del Oceana Ranger ha supuesto una magnífica oportunidad para la realización de avistamientos de diferentes especies de cetáceos y de aves marinas. Durante la travesía del Atlántico realizada entre el 21 de abril y el 9 de junio de 2005 se han podido observar, y en la mayoría de los casos identificar, diversas especies de cetáceos y de aves que, si bien han resultado algo pobres tanto en lo referente al número de individuos como al de especies, sí nos han parecido lo suficientemente interesantes en la mayoría de los casos.
Dado que el objetivo de investigación del Oceana Ranger durante esta travesía no es el registro o el estudio de ninguno de los dos grupos ( cetáceos y aves marinas ), los avistamientos se han realizado de manera oportunista y sin metodología.
A lo anteriormente expuesto hay que sumar las malas condiciones de trabajo ( en cuanto a visibilidad y estado de la mar se refiere ) que hacían verdaderamente difícil la identificación en determinadas ocasiones.
A continuación se detalla la mayoría de las especies que hemos considerado de interés, tanto de aves marinas como de cetáceos.

Aves


Durante buena parte de la travesía, el avistamiento de diferentes especies de paiños ( familia Hydrobatidae ) ha sido bastante frecuente, si bien no era fácil distinguir siempre las distintas especies.
Cetáceos
Miércoles 18 de mayo: Rorcual aliblanco ( Balaenoptera acutorostrata ). Es el más pequeño de los rorcuales. Este dato, junto al soplo, la coloración del dorso y la aleta dorsal relativamente grande con respecto al tamaño del animal, nos ayudo en la identificación.



Llegamos a Lagos
Jueves, 9 de Junio de 2005 - Ester Casado -

Hoy hemos madrugado todos a bordo, desde las 5 de la mañana hemos comenzado a salir de nuestras literas para contemplar el espectáculo de la escarpada costa del Algarve, donde por cierto, se han cometido los mismos abusos urbanísticos que en todos los lugares turísticos de la geografía peninsular e insular española.
La entrada a la marina de Lagos es solemne, pasando por delante de la antigua fortaleza se accede a través de un canal natural y atravesando un puente levadizo. Una reproducción de una antigua carabela a tamaño real nos confirma la llegada definitiva a puerto.

Con nuestra llegada a Lagos se cierra totalmente la etapa del cruce del Atlántico. Una etapa en la que se han cubierto aproximadamente 3.000 millas en 20 días de navegación desde Bermudas hasta la península. La tripulación está contenta y esta noche disfrutaremos en tierra de la satisfacción de haber formado un equipo coordinado y del trabajo bien hecho. Pero antes toca limpieza general del Ranger y sus tripulantes.
Ah! Y una buena noticia, el otorrinolaringólogo que ha visitado Mar nada más tocar tierra le ha diagnosticado una lesión del oido externo que requiere cuidados pero no implica gravedad. Contaremos con ella y muchos otros buenos profesionales más para nuestra próxima etapa en el Gorringe Bank, pero eso vendrá en unos días.
Nos aproximamos al Cabo San Vicente
Miércoles, 8 de Junio de 2005 - Ester Casado -
Como sabéis hemos tenido mala mar, con viento aproado que golpeaba el barco con dureza. A última hora del día mejoró. Es sorprendente la rapidez con la que cambia la meteorología en el océano. En cuestión de horas se puede pasar de una situación de mar llana sin una brizna de aire, a marejada, y viceversa. A pesar de ser una cuestión bien sabida la influencia de los océanos en el clima del planeta, es en estas circunstancias cuando realmente te das cuenta de su dinámica y cómo el mar en su conjunto es un ente con vida propia.

Al aproximarnos al Cabo San Vicente, entramos en una de las principales vías marítimas del Atlántico, con gran número de barcos mercantes, petroleros y grandes pesqueros que van rumbo al Mediterráneo y los caladeros del África Occidental.
Lo que inevitablemente me trae a la memoria la tétrica experiencia vivida por Nano, uno de los marineros, a su llegada al puerto de Nouadhibou en Mauritania durante su travesía a bordo del Snooty. Llegaron en noche cerrada, sin tener ninguna referencia previa del puerto donde arribaban. Según se aproximaban, eran conscientes de la gran ocupación del fondeadero, eso estaba repleto de barcos y se vieron obligados a largar su ancla entre ellos. Pero cuál sería su sorpresa cuando con las primeras luces del día, se encontraron fondeados en un puerto fantasma, lleno de embarcaciones abandonadas, volcadas y hundidas. El espectáculo era catastrófico, pero mucho más escalofriante es el conocer su explicación. Esos barcos, la mayoría viejos pesqueros, habían pertenecido a grandes compañías que, tras haberlos utilizado hasta la saciedad, los habían dejado ahí, a la suerte de los demás.
Son muchos los problemas que hay alrededor de las pesquerías en el África occidental y sobre los que nadie presta atención. Son ricos caladeros de países con flotas totalmente artesanales, víctimas de una mala o nula gestión pesquera y del expolio por parte de las flotas europeas.
El Ranger sigue navegando con la previsión de llegar al puerto de Lagos en el Algarve ( Portugal ) mañana por la mañana.
Con vientos de 40 nudos
Martes, 7 de Junio de 2005 - Xavier Pastor -

Cuando hay silencio en los diarios de a bordo es señal de que no apetece ponerse a teclear. Eso nos viene pasando en los dos últimos días, en los que el mar nos viene dando un buen tute. Cuando nos acercamos a Lagos, en el Algarve portugués, que es la verdadera escala final de nuestro cruce del Atlántico, estamos teniendo el peor tiempo de toda la travesía. La llegada a Azores se considera tradicionalmente el final del cruce, porque la distancia entre Bermudas y Azores es la más larga de los que optan por esa ruta. Pero saliendo de ese archipiélago queda todavía una buena singladura. No hay que olvidar que las Azores son la cresta de la cordillera dorsal atlántica. Al zarpar de sus puertos queda una semana más de navegar en pleno Atlántico, antes de llegar al primer puerto del continente europeo. Y el tiempo no está acompañando en esta travesía. Tenemos vientos de entre 35 y 40 nudos, con marejada y a veces fuerte marejada.

Como siempre, el Ranger está aguantando perfectamente, sin dar ningún problema importante. Sólo pequeños detalles que hacen la vida un poco más incómoda. Las olas se estrellan contra las amplias ventanas del messroom, pasando en ocasiones por encima del barco, y eso provoca alguna entrada de agua a través de las juntas. Parece que la instalación que se hizo de nuevos cristales y sus juntas en San Diego antes de partir de USA no es tan estanca como debería. Lo mismo ocurre en algunas literas, que reciben goteras de las escotillas que dan a cubierta. Nada serio, pero un poco molesto cuando intentas dormir seco. Navegamos a vela, la mayor parte del tiempo, aunque cuando la dirección del viento es particularmente inapropiada para acercarnos a nuestro destino nos ayudamos con uno de los dos motores.

Estamos en comunicación diaria con el Espiritu de Xarei, el barco que patronea nuestro amigo Xurxo Gómez y que tripulan otros viejos y nuevos amigos. Estaban atracados junto a nosotros en Horta, y salieron un día después que el Ranger, dirigiéndose como nosotros hacia el Mediterráneo. Nos adelantaron mientras buceábamos en el volcán submarino Joao de Castro, y ahora van 90 millas por delante de nosotros, soportando el mismo temporal. Cuando ayer hablábamos con ellos, su operador de radio nos decía " la tripulación ha optado por el recogimiento ". Y nos reíamos, porque esta es la actitud habitual en todos los barcos. Frente a los fuertes pantocazos, quien no está de guardia o es imprescindible opta por refugiarse en sus literas, y el barco –normalmente pleno de vida y actividad- se convierte en un desierto.
O sea que esta va a ser una entrada en el diario más bien corta. ¡Hasta mañana!.
La migración de las tortugas marinas y el caso de Lucky
Domingo, 5 de Junio de 2005 - Ester Casado -
Hoy nos hemos cruzado con una pequeña tortuga que iba nadando en solitario. Lo que me ha recordado que estamos navegando en la principal ruta migratoria de las tortugas marinas.

Hasta hace relativamente poco, se desconocía cual era el ciclo de vida de las tortugas marinas y no fue hasta 1986, cuando el biólogo estadounidense Archie Carr –uno de los mayores expertos en tortugas marinas del mundo- dio a conocer su teoría de que las tortugas que efectuaban la puesta en playas norteamericanas, realizaban un migración de ida y vuelta a lo largo de todo el Atlántico utilizando la Corriente del Golfo. Y digo de ida y vuelta, porque las tortugas vuelven a desovar a la misma playa donde nacieron. En 1993, los investigadores españoles Ricardo Aguilar, Julio Más y Xavier Pastor –dos de ellos actualmente miembros de Oceana- corroboraron esta hipótesis, aportaron nuevos datos de las poblaciones del este mediterráneo.
Un detalle curioso que ha podido estudiar el investigador Marcos Santos, de la Universidad de las Azores, es como las tortugas, al igual que muchos otros animales marinos, se ven atraídas por la presencia de montañas submarinas, ya que alrededor de éstas hay gran presencia de nutrientes y eso hace que frecuenten estas zonas para alimentarse. Es más, a mayor inclinación de la pendiente de la montaña, mayor productividad. Y como recordaréis, estamos en la Macaronesia, zona de montañas y volcanes submarinos.

La principal amenaza que tienen las tortugas marinas es la muerte al quedar accidentalmente atrapadas por los anzuelos de la pesca de palangre, arte que se utiliza para la captura de túnidos y peces espada. Oceana está trabajando para reducir las capturas accidentales de tortugas marinas en ambos extremos del Atlántico. Se han propuesto diversas modificaciones del aparejo de pesca y cebo, zonas y épocas de veda, cambios en la hora en que se cala el palangre, etc., para intentar reducir el enorme volumen de capturas accidentales de tortugas que se producen en el mundo. No hay que olvidar que todas las tortugas marinas están consideradas especies en peligro de extinción.
Una de estas propuestas es la utilización de anzuelos circulares, con forma de " G ". Lo que en un principio surgió en Japón como una propuesta para reducir los accidentes laborales de pescadores, que se hieren fácilmente con los anzuelos en forma de " J ", se vio también como una forma de reducir la captura accidental de tortugas. Es más difícil que la tortuga los muerda y en tal caso, suelen quedarse clavados en la boca, sin ser ingeridos hasta el esófago. Hoy en día en la pesquería de pez espada en los Estados Unidos han sustituido completamente los anzuelos en forma de " J " por los de forma de " G ", y Oceana persigue que esa sustitución se implante también en Europa, junto a otras modificaciones en la pesquería del palangre.

Durante nuestro encuentro con el investigador Marcos Santos, alumno de Archie Carr de la Universidad de Florida, nos habló de sus trabajos experimentales sobre capturas de tortugas por palangre con diferentes tipos de anzuelo. Nos comentaba que la localización del anzuelo en el cuerpo de la tortuga era determinante en relación con los niveles de mortalidad. Además dicha localización parece alterar el comportamiento migratorio, ya que las tortugas con anzuelos en el esófago, extrañamente desvían su trayectoria hacia el este, en contra de las tortugas anzueladas en boca o garganta, que a parte de ser mas visible el anzuelo y tener mayores posibilidades de extracción por parte de los pescadores, continúan sus movimientos migratorios normales.
Durante nuestra estancia en Faial, tuvimos noticia del proyecto de la tortuga Lucky, una tortuga boba cautiva en un acuario danés durante 5 años que fue devuelta al mar en las Azores en septiembre de 2004, como parte de un estudio sobre la viabilidad de la puesta en libertad de tortugas que han estado en cautividad. Con un transmisor instalado en su caparazón, Lucky está siendo seguida por el proyecto danés NERI. Cuatro meses más tarde de su liberación, ha sido encontrada camino a las playas de Trinidad en Venezuela, hacia donde salió disparada sin ninguna duda, mientras otras tortugas marcadas –y que no habían sufrido cautividad- se quedaban merodeando por la zona de las Azores. El proyecto y el seguimiento de la tortuga Lucky, puede verse por Internet en http://seaturtles.trackit2test.cubitech.dk/main.
Guardias nocturnas, guardias diurnas
Sábado, 4 de Junio de 2005 - Ester Casado -

En la guardia de anoche, no tuvimos más novedad que la de un barco mercante que se nos aproximaba por babor. Nos sorprendieron las potentes luces que traía, lo que nos hizo pensar que era un pesquero; pero de repente las apagó, quedándose sólo con las luces normales de posición. Seguía acercándose y Bibi comprobó que era un mercante, por lo que consideró oportuno establecer contacto por radio para confirmar que nos había divisado.
" Barco en posición 35 grados 17 N y 26 grados 32 W, aquí el Ranger, ¿ me recibes ?. Cambio ".
" Ranger, Ranger, barco en posición. Te recibo. Cambio ", contestaron tras una breve espera. Uff!.
" Estamos a 2 grados por tu estribor. ¿ Nos localizas ?. Cambio "
" Si, os veo, os veo no hay problema "
" Bueno. Gracias y buena guardia. Stand by canal 16 "
Nos habían visto, así que nuestra posible preocupación había quedado totalmente esfumada.
Es curioso, pero las guardias nocturnas se me pasan más deprisa que las diurnas, y eso que durante las diurnas siempre hay gente alrededor y tienes más visibilidad. Durante las tres horas de nuestra guardia matinal de hoy, hemos tenido un momento de exaltación cuando llevando yo el timón, la velocidad del viento ha subido de tal manera que el barco ha cogido velocidad de 11 nudos. Se notaba la fuerza y cómo el viento tiraba de las velas, por lo que nuestro capitán, Nuño, no ha dudado ni un instante en cambiar la génova por el foquer, para evitar que pudiera romperse, y la velocidad ha vuelto a caer a una media de 9 nudos, mucho más normal para este barco. Por cierto, en el transcurso de la jornada cubrimos el record del Ranger: ¡ 210 millas de singladura !
Por el momento, no estamos avistando gran variedad de especies. Las únicas que se dejan ver hasta la saciedad son las ya famosas carabelas portuguesas, que intermitentemente pasan a nuestro alrededor, mostrándose como una amenaza fantasma. Eso sí, los simpáticos delfines hoy han venido a juguetear con nuestra proa hasta tres veces.
A bordo estamos todos ilusionados con la posibilidad de ver un cachalote. Se ha convertido en nuestro animal fetiche para esta travesía de Azores a Lagos.
Nos queda una semana de navegación sin tocar tierra y el ambiente a bordo es relajado. Los libros pasan de mano en mano, Jose nos ameniza tocando bossanova a la guitarra, yo escribo en el diario y todos nos preocupamos por el oído de Mar, deseando que esté recuperado para las inmersiones del Gorringe Bank.
Luminiscencias nocturnas
Viernes, 3 de Junio de 2005 - Ester Casado -
Mi primera guardia nocturna ha sido un perfecta clase práctica impartida por Bibi, joven pero altamente cualificada marinera, que con su frescura y serenidad se ha ganado instantáneamente toda mi confianza. A lo largo de las tres horas que dura la guardia, Bibi me ha enseñado a como estar vigilantes ante cualquier anomalía en el rumbo, velocidad del viento o visualización en el horizonte de algún barco. También me ha enseñado a llevar el timón controlando el rumbo de 104 grados que teníamos marcado.

Durante nuestra guardia hemos recibido la visita de unos delfines mulares, que han estado acompañándonos durante unos 15 minutos. Gracias a la bioluminiscencia del mar esta noche, se podía observar claramente la estela de luz que dejaban con su movimiento, el cual por cierto, me ha sorprendido por su velocidad y rapidez en el requiebro. Ha sido un momento verdaderamente emocionante para mí, que no lo olvidéis, vengo de un secano con sequía, y no estoy acostumbrada a estas maravillas. Escuchar a babor en la oscuridad el sonido de los golfinhos –delfín en portugués- nadando y saltando y la contemplanción de la estela luminosa que iban dejando a su paso, ha sido una experiencia maravillosa.
Las bioluminiscencias nocturas que se dan en todos los mares, estan producidas por unos protozoos llamados dinoflagelados, que forman parte de la familia del placton. Al agitarse el agua, se mueven y esto es lo que hace que se iluminen, dándole un toque mágico a las oscuras aguas durante la noche.
Ya llevo dos días de navegación a bordo del Ranger y tengo que reconocer que a pesar de venir cargada de conocidos medicamentos contra el mareo, ha sido gracias a la gotitas que me ha proporcionado Xose ( y cuyo nombre no voy a mencionar para no hacerle publicidad a nadie ) que el mareo no ha conseguido apoderarse de mí, y eso que lo ha intentado. El movimiento de un catamarán es completamente distinto al de las embarcaciones monocasco. Aunque su balanceo es mucho más suave, alguno de los tripulantes lo ha definido el movimiento de un guisante en una sartén.
En la cena han venido a visitarnos una pareja de charranes comunes ( Sterna hirundo ) y a pesar de que toda la tripulación estaba sentada alrededor de la mesa cenando unas estupendas lentejas, la mayoría han salido corriendo, cámara en mano, para retratar a las aves. Estas no se han asustado e incluso se han quedado el suficiente tiempo como para ser fotografiadas por Indi, nuestro cocinero naturalista, con habilidades extrasensoriales para espantar a los animalillos que se nos acercan. A los charranes se les conoce también cono golondrinas de mar. Son esbeltas, con alas largas y estrechas y cola ahorquillada. Nuestra proximidad al archipiélago azoreño dan explicación a esta visita, ya que son aves costeras y es difícil verlas mar a dentro.
Buceando en el volcán
Jueves, 2 de Junio de 2005 - Xavier Pastor -

A unas 50 millas de las islas de Pico y San Jorge se encuentra el banco Joao de Castro, un volcán submarino activo que se yergue desde los 1000 metros de profundidad y cuya cumbre se encuentra solamente a 13 metros de la superficie del mar. Sus emisiones de gas metano a través de fumarolas submarinas y, en general la actividad hidrotermal que se genera alrededor de las mismas constituyen un paisaje impresionante y un ecosistema muy interesante: un oasis superficial e iluminado en medio de un mundo abisal y oscuro, en el centro del Atlántico.
La visita a los bajos de alrededor de las Azores estaba prevista desde antes de la llegada del barco al archipiélago, pero nuestro interés creció a medida que leíamos trabajos científicos sobre este volcán submarino e intercambiábamos impresiones con los investigadores del Departamento de Oceanografía y Pesca de la Universidad de Azores.

Las inmersiones que se habían llevado a cabo los días anteriores en la isla de Faial, donde el Ranger estaba estacionado, lo fueron en condiciones bastante difíciles. El mar estaba agitado, la visibilidad era francamente mala y la temperatura del agua no superaba los 16 grados. A pesar de que el equipo que utilizan los buceadores de Oceana ha sido muy cuidado en términos de calidad y seguridad, lo cierto es que no habíamos previsto por el momento disponer de lo que se denomina " trajes secos ". Esta es una modalidad de equipo bastante caro pero que permite llevar a cabo inmersiones a temperaturas muy bajas, contrariamente a los trajes húmedos, por cuyo interior circula el agua, y que utilizamos a bordo del Ranger. Al fin y al cabo, la mayor parte de las inmersiones de la expedición estaban previstas para ser realizadas en zonas tropicales y templadas, como el Mediterráneo en verano. Pero Bermudas y sobre todo Azores han sido la excepción.
O sea que Mar Mas y Soledad Esnaola se embutieron respectivamente en un traje semiseco que se había traido Mar y en dos capas de traje húmedo que le aplicamos a Sole, y en esas condiciones se han enfrentado a tres inmersiones diarias de alrededor de cuarenta minutos cada una, vigiladas de cerca por Bibi Alvarez desde la lancha neumática. Bibi ha " ascendido " a primera oficial del Ranger con la marcha de Carlos Pérez a España desde Azores para preparar nuevas actividades del barco al llegar al Mediterráneo.


Pero a los factores enumerados anteriormente se han añadido nuevas dificultades. Nuestras buceadoras tenían intención de explorar las cuevas submarinas próximas a Horta, pero se lo ha impedido la concentración de miles de carabelas portuguesas ( Physalia physalis ) que se habían agrupado en las calas de esa zona de la isla, impulsadas por el viento y las olas reinantes. La peligrosidad de esos animales familiares de las medusas, debido a su capacidad urticaria – que puede producir la muerte de un ser humano en algunos casos - recomendó modificar esos planes originales. El equipo se trasladó entonces a un monte submarino existente entre las islas de Faisal y Pico. Pero una vez dentro del agua pudieron comprobar que las condiciones de extrema corriente y baja visibilidad hacían la inmersión prácticamente imposible. Por ello, en la zona de las islas debimos conformarnos con inmersiones en áreas menos interesantes, donde se documentaron de todas formas distintas especies de peces, equinodermos y nudibránquios cuyas imágenes todavía tenemos pendientes de analizar.

Cuando salimos el miércoles de Horta no teníamos muchas esperanzas de que nuestra suerte cambiase. Habían 20 nudos de viento, el cielo estaba muy cargado y en la mar, marejadilla. No obstante, tras discutirlo decidimos intentarlo y dirigirnos al volcán submarino del banco Joao de Castro. Llegamos a la mañana siguiente, en el día de ayer, y tras volver a analizar la situación desde el punto de vista de la seguridad de las buceadoras y del resto de la tripulación, y dado que sorprendentemente el viento y el mar iniciaban una mejoría, decidí, conjuntamente con el capitán, la primera oficial y los buceadores que íbamos a intentarlo.

La posición que nos proporcionaba el GPS fue comprobada por la sonda del barco después de sucesivas pasadas. Efectivamente, en el punto previsto, subiendo majestuosamente desde el abismo de un kilómetro, el Joao de Castro presentaba una especie de meseta a 50 metros de profundidad. Solamente tiene 600 por 300 metros de superficie, y desde allí se alzaban diversos picos que forman parte de la caldera del volcán. Uno de ellos nos quedó claramente registrado a 16 metros de profundidad en la sonda. El capitán, Nuño Ramos, ordenó en ese momento largar el fondeo de buceo, consistente en un ancla con 10 metros de cadena y 40 de cabo, acabado en una gran boya naranja, y cuyo objetivo era el de marcar el punto de máxima elevación y proporcionar a las buceadoras una vía para descender y ascender. Un punto de referencia y apoyo en medio del océano. Era difícil acertar en esa superficie tan reducida.

La botadura de la lancha neumática no resultó fácil debido al oleaje, pero un equipo de seis personas dirigido por Nuño y Bibi lo consiguieron sin novedad. Mientras tanto, las buceadoras se equipaban para una primera inmersión de reconocimiento, sin cámaras. Una vez todo dispuesto, se dirigieron a la boya naranja de buceo para iniciar la inmersión. Imposibilitado de fondear a esta profundidad, el Ranger largó su ancla de capa, una especie de pequeño paracaídas que le permite estabilizarse mejor y reducir la deriva mientras se encuentra al pairo.