
Las recientes denuncias internacionales respecto a las condiciones sanitarias del cultivo del salmón chileno sólo confirman las observaciones expuestas por OCEANA a las autoridades nacionales respecto al uso excesivo de antibióticos por parte de la industria salmonera en Chile.
Hoy nuestra legislación permite que la industria del salmón asentada en Chile utilice antibióticos de las familias de las quinolonas. Estas sustancias no están autorizadas para ser aplicadas en animales en otros países del mundo, incluyendo algunos que son destino de gran parte de las exportaciones de salmón chileno.
De acuerdo al Doctor Felipe Cabello, profesor del Departamento de Microbiología e Inmunología del New York Medical Collage, en Chile se usan 75 veces más antibióticos por kilo de pez producido que en Noruega u otros países europeos. Incluso, estudios de la WWF validados por la propia industria salmonera, concluyen que la diferencia sería de aproximadamente 170 veces más kg de antibióticos por tonelada métrica de producción.
Los mayores requerimientos de antibióticos en Chile estarían directamente relacionados con los niveles de estrés que sufren los peces como consecuencia de menores estándares tecnológicos.
La deficiente regulación chilena sobre esta materia estaría dando pie al uso excesivo de estos antibióticos, incluso de manera profiláctica o preventiva. La aplicación continua de antibióticos tiene una serie de efectos colaterales perjudiciales, puesto que modifican la flora bacteriana en el ambiente, afectando la conservación de la biodiversidad marina e incluso pudiendo repercutir sobre la salud humana. El uso indiscriminado de antibióticos genera cepas de bacterias resistentes a ellos y, por tanto, capaces de producir ciertas enfermedades, ante las que quedamos sin tratamiento efectivo.
La presencia de antibióticos y antiparasitarios residuales fue investigada por OCEANA en muestras de carne de peces silvestres de consumo humano pescados alrededor de un recinto de acuicultura en Cochamó, X Región, Chile. Esta investigación demostró que peces silvestres incluyendo róbalo, cabrilla y truchas silvestres ingieren alimento para salmón y que la carne de algunos ejemplares de estos peces contienen antibióticos usados en la salmonicultura. Estos resultados sugieren que el uso de antibióticos en la acuicultura del salmón, como ha sido demostrado en otros países, tiene efectos ambientales que se proyectan más allá de los efectos sobre los animales en cultivo.
Para leer el estudio completo haga click aquí.
La evidencia científica disponible demuestra que:
Frente a este problema, OCEANA solicita a las autoridades chilenas elaborar una nueva regulación para el uso de antibióticos en la acuicultura. Esta nueva regulación debe prohibir el uso de quinolonas y disponer el control efectivo de la cantidad total de otros antibióticos usados por la industria salmonera asentada en Chile.
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