El crecimiento de la salmonicultura chilena ha traído aparejado el incremento del uso de antibióticos que, al ser usados en grandes cantidades, acarrean graves amenazas a la salud humana y al medio ambiente marino. En Chile la legislación permite el uso excesivo de antibióticos en esta industria, llegando a utilizarse 75 veces más que en Noruega u otros países europeos, por kilo de pez producido. Además, la ley chilena admite el uso de antibióticos provenientes de la familia de las quinolonas, cuya aplicación en animales no está autorizada en otros países, incluidos aquellos que importan nuestro salmón.

Es necesario que el país cuente con una nueva regulación para el uso de antibióticos en la acuicultura, de tal manera que se prohíba el uso de quinolonas y se controle efectivamente la cantidad total de otros antibióticos usados por la industria salmonera asentada en Chile.