Cobquecura: El Último Bastión contra la Celulosa

Posee 52 kms. de costa que no han sido intervenidas por el hombre, olas únicas debido a las más variadas formaciones rocosas y exquisitos frutos como papayas y frutillas, producto de un microclima singular. Se llama Cobquecura. Hoy, estas bondades se ven amenazadas por la contaminación que producirá la planta de celulosa de Nueva Aldea.

Pablo Andrada
andrada@oceana.org

Cobquecura vive del turismo y, por ello, es la única comuna del valle de Itata que se mantiene en firme oposición contra la instalación de un ducto que arrojará los desechos de la celulosa al mar. En palabras de su alcalde, Julio Fuentes Alarcón, “gran parte de nuestra población genera sus ingresos en los meses de enero y febrero donde la gente del pueblo aumenta de 2 mil a 40 mil personas”. 

Esta situación podría cambiar en el corto plazo. Desde que se instaló la planta de celulosa, el paisaje del Valle del Itata se modifica día a día. Los caminos se ensanchan para permitir el paso de camiones que recogen los pinos y eucaliptos que han reemplazado los árboles autóctonos, el río (Itata) recibe las descargas de la planta y, al borde de éste, los obreros hacen surcos para unir los tubos del ducto que a fin de año permitirá que Celco arroje los desechos de su planta al mar.

Según el alcalde, el efecto de la inversión turística en Cobquecura disminuye a medida que se acerca el emisario submarino al mar. “Ya estamos viendo que hay gente que no está comprando tierra.  Antes, el metro cuadrado se llegó a vender a 20 mil pesos, hoy cuesta 10 ó 12 mil, pero no hay movimiento como lo era hasta hace un par de años. Creo que está íntimamente relacionado con el impacto de la planta”.  
Planta de Celco en Nueva Aldea

La planta de Celco en Nueva Aldea se encuentra en la VIII región del Bío Bío, ubicada a 30 kilómetros de Chillán, afecta directamente - por los desechos de celulosa arrojados al río Itata - a las comunas de Ránquil, Coelemu y Trehuaco. Sus descargas de residuos líquidos al mar, a través de un ducto, se realizarán en la localidad de Boca Itata.

Antes de ser inaugurada la planta, en agosto de 2006, ya se estaba dañando producción vitivinícola, una de las principales actividades agrícolas de la zona. Este lugar era apreciado como una de las pocas zonas donde se puede desarrollar esta actividad dando fe de la pureza del agua y el aire del entorno. Hoy esa pureza está cuestionada.

En Itata puede ocurrir algo similar a lo que sucedió en Valdivia - donde el año 2004 se destruyó el Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter - ya que la empresa va a operar con la misma tecnología. Celco va a descargar sus Residuos Industriales Líquidos (Riles) en la desembocadura del río Itata y con esto puede dañar el agua de la que se abastecen las personas para beber, la que utilizan los agricultores y viñateros y además, contaminar de manera permanente las aguas del mar en esa zona.  

Entre las sustancias más dañinas de los riles se encuentran las dioxinas, contaminantes orgánicos persistentes que son conocidos cancerígenos para los seres humanos y que están normados por el Convenio de Estocolmo. Además, se encuentran metales pesados que al acumularse en el organismo pueden provocar síntomas que van desde gastritis hasta cáncer digestivo o respiratorio.  

Asimismo, existen innumerables especies que pueden ser afectadas como aves; peces, como la merluza común, sardina y anchoveta; algas, entre ellas el huiro, chascón, cochayuyo y luche; además de gaviotas y el lobo marino común.

A pesar de que en 1992, la zona que comprende el Islote y Lobería Iglesia de Piedra del valle de Itata fue declarado Santuario de la Naturaleza, la Comisión Nacional de Medio Ambiente (Conama) autorizó la construcción en ese lugar de un ducto para desechos industriales de la planta de celulosa.  

Posteriormente, el año 2001, la Conama rechazó el Estudio de Impacto Ambiental presentado por Celco para su planta en Nueva Aldea, porque no resguardaba las actividades económicas existentes en el valle, decisión que sería revertida poco tiempo después, cuando se reaprobó el proyecto.  

A principios del 2005, se paralizaron las obras debido a una suma de sanciones contra la empresa.  No obstante esto, Celco volvió a convencer a las autoridades de haber tomado todos los resguardos para proteger el valle de Itata.  

Según la empresa, “todas las plantas de celulosa de Arauco (Celco) utilizan la tecnología ECF, libre de cloro elemental, en el proceso de blanqueado, reconocida internacionalmente como la mejor tecnología disponible en la industria y la que provoca menor impacto ambiental. Su aplicación minimiza el consumo de agua, la generación de emisiones y la cantidad de árboles usados para fabricar celulosa, maximizando al mismo tiempo la producción de energía”(1) .

Sobre los temores de la comunidad local y de los ambientalistas que no confían en las palabras de Celco, luego de lo ocurrido en Valdivia, la empresa ha señalado que “el año 2005 Arauco enfrentó duros cuestionamientos a raíz de la disminución de la población de cisnes de cuello negro en el Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter, ubicado en las cercanías de la planta de celulosa Valdivia, en la X Región de Chile. Esta compleja situación se logró revertir con el apoyo y respaldo de los profesionales y técnicos de la empresa, y gracias a una estrecha colaboración con la comunidad y las autoridades ambientales”.  

Movimiento Ciudadano

Contradiciendo lo dicho por Celco, la comunidad, organizada en el grupo Acción por los Cisnes, de Valdivia, y en los pescadores artesanales de Mehuín se han opuesto férreamente al funcionamiento de la planta de Celco que disminuyó de 6 mil a sólo unos cientos la población de cisnes de cuello negro en el río Cruces.

Siguiendo este ejemplo, la ciudadanía afectada por la planta de Nueva Aldea se organizó en diversos frentes para detener la destrucción del valle, constituyendo el Grupo de Defensa del Itata (GDI), Defendamos Cobquecura, organizaciones de surfistas, entre otros. Ellos, apoyados por juntas de vecinos, pescadores artesanales y organizaciones sociales y ambientales, han realizado marchas y actividades culturales.

En tanto, el alcalde de Cobquecura, Julio Fuentes, ha jugado un rol muy importante en esta defensa, puesto que es la única autoridad que ha firmado un recurso legal para resguardar el valle. En marzo de 2006 presentó una apelación a la decisión de la Conama de autorizar a la empresa Celco la construcción de un ducto submarino que lleve desechos de la planta de celulosa al mar. Aunque el recurso fue acogido no se detuvieron las faenas y el emisario submarino se sigue construyendo.

Ese año, se desarrollaron masivas protestas contra la futura contaminación del río y el mar de la zona, entre ellas, una misa y una toma del puente Itata, ambas con una concurrencia de 2 mil personas. En abril de 2007, luego de una asamblea general, la comunidad acordó llevar a cabo un último intento por salvar a Cobquecura de los efectos de la contaminación que traería el ducto.

Para ello se realizará una consulta ciudadana a los habitantes de la comuna, con el fin de involucrar de manera más activa a cada uno de los vecinos y hacer de este instrumento de participación ciudadana una herramienta concreta de gestión municipal, para afrontar los nuevos escenarios. 

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(1) Información obtenida de la página de Celco, www.arauco.cl. Ver artículo en Busca de la Mejor Tecnología.



Vea además reportaje fotográfico sobre Cobquecura.

Mapa ubicación Planta Celco Itata y futuro ducto al mar