Celulosas: EN BUSCA DE LA MEJOR TECNOLOGÍA

Hace tres años el santuario de la naturaleza Carlos Anwandter fue destruido por las descargas de la planta de celulosa Celco de Valdivia. A pesar de este hecho - y de estudios nacionales e internacionales que avalan la responsabilidad de la planta-, la empresa sostiene que utiliza la tecnología más moderna de la industria (ECF). Así, Celco omite que existen formas de producción que tienen un menor impacto en el ambiente y que no producen agentes cancerígenos, como sí lo hace la tecnología ECF.

Hacia mediados de la década de 1980, el impacto ambiental de la fabricación de papel -a partir de pulpa de celulosa (materia prima obtenida de los árboles) - generó una profunda preocupación a nivel público. Los científicos se dieron cuenta que el cloro elemental, la principal sustancia química utilizada para separar y blanquear las fibras de madera, combinada con lignina produce dioxinas, potentes agentes cancerígenos y deterioradores de hormonas.



Recuadro los problemas de las celulosas. (Guayabira)

El tamaño (la escala)
Las plantas actuales de pulpa de papel son unas megafábricas cuyo solo tamaño se convierte en un riesgo. En un proceso industrial en el que se utilizan tantos productos químicos tóxicos, cualquier pequeño detalle que se altere, cualquier fuga mínima, se convierten en grandes por la escala de la fábrica.

El olor (emisiones)
Las descargas aéreas de las fábricas de celulosa (resultantes de la incineración de toneladas de residuos que quedan del proceso y son utilizados en la generación de energía), contienen productos químicos cancerígenos (fenoles clorados, hidrocarburos aromáticos policíclicos y Compuestos Orgánicos Volátiles), compuestos de azufre oxidado que provocan daños en la vegetación, compuestos que provocan trastornos hormonales (como por ejemplo fenoles clorados), y compuestos de azufre reducido causantes del característico olor penetrante a “huevo podrido” que se convierte en un problema para los pobladores de los alrededores.

Problemas con la producción misma de los agentes de blanqueo
Muchos blanqueadores químicos son reactivos y peligrosos de transportar, y por eso deben ser producidos en el lugar (in situ) o en las cercanías. Tal es el caso del dióxido de cloro (ClO2), un gas amarillo verdoso extremadamente reactivo que explota con facilidad, lo cual representa un gran peligro, en caso de accidente, para los trabajadores de la planta y los pobladores vecinos. Otro agente utilizado, el cloro elemental (Cl2), es muy tóxico; se trata de un gas de color verdoso que se vuelve corrosivo en presencia de humedad.

Los vertidos y la contaminación del agua
La gigantesca demanda de agua de las plantas de celulosa puede llegar a reducir los niveles de agua y sus vertidos pueden aumentar su temperatura, lo cual es crítico para el ecosistema fluvial.

Fuente: www.guayabira.com.uy



La industria internacional respondió con inversión en tecnologías que podrían conducir a reducir la contaminación. Si bien la sustitución total del cloro por el dióxido de cloro (proceso libre de cloro elemental - ECF) redujo significativamente la contaminación por dioxinas, de ninguna forma la eliminó. También se instrumentaron técnicas totalmente libres de cloro (TCF).

Según la Ingeniera ambiental de Oceana, Antonia Fortt, “una de las principales razones de haberse desarrollado tecnologías tendientes al menor uso o no uso de cloro es que con ellas se minimiza también la descarga de contaminantes orgánicos persistentes tan cancerígenos como las dioxinas”.

Sin embargo, la celulosa ECF  - que produce dioxinas - sigue dominando el mercado mundial de celulosa química blanqueada con una participación en el mismo superior a los dos tercios (75%), seguida por el cloro elemental tradicional con aproximadamente el 20%, mientras que la producción TCF ocupa un lugar marginal con un 5% (Cifras del 2002, Guayabira).

Debido a los bajos estándares ambientales, las fábricas de celulosa en Latinoamérica utilizan mayoritariamente la tecnología ECF blanquear el papel. (Ver reportaje “El retraso de la Tecnología”).

TCF vs ECF
Según la Asociación de Productos Libre de Cloro (Chlorine Free Products Association, CFPA) de Estados Unidos, existen al menos tres mitos cuando se analizan los efectos que produce la tecnología de blanqueado ECF  (Elemental Chlorine Free) versus las TCF (Total Chlorine Free).

El primero es que ambas tecnologías producen el mismo impacto en el medioambiente. El siguiente cuadro demuestra lo contrario.

La segunda ficción, según la CFPA, es que la mayoría de la plantas de celulosas han eliminado las dioxinas y los furanos. Esto es absolutamente falso, ya que estas sustancias cancerígenas, reguladas por el Convenio de Estocolmo, son el resultado directo del uso de cloro en procesos industriales como el blanqueado de la pulpa de papel. A pesar de que no se detecten estas sustancias, en la mayoría de los casos porque no se aplica la tecnología que permita pesquisarlos, siempre existirá la posibilidad que se produzcan estos compuestos cancerígenos.

El tercer punto que desmiente la CFPA es que al utilizar ECF se produce pulpa de papel de mejor calidad que con la tecnología TCF. Para realizar esta afirmación, la CFPA cita el estudio hecho por McMillan Bloedel, Repap Technologies, Lousiana-Pacific – en el cual se analizan las plantas de Hallen en Austria, Södra Cell, Aspa, Munksjö Aspabruk, SCA, Stora Enso and Assi Domän de Suecia y Metsä Rauma, Metsä Serla y Metsä Botnia de Finlandia, entre otras – donde se sostiene que la pulpa blanqueada con tecnología TCF mantiene y excede la calidad de la pulpa blanqueada con ECF.

No obstante lo anterior, la tecnología TCF también presenta problemas. Se ha determinado que las concentraciones de metales presentes en las aguas residuales de la producción TCF es mayor que en otras aguas residuales de blanqueado. En general, estos estudios demostraron que si bien se pueden obtener mejoras ambientales mediante cambios en los procesos, donde la eliminación de sustancias químicas en base a cloro fue factor clave de esas mejoras, los efluentes de todos los procesos eran tóxicos en alguna medida.

Debido a esto, las mejoras en la industria no solo deben considerar un cambio tecnológico donde se use menos agua e insumos en la producción. Por esta razón, Antonia Fortt propone que la industria utilice la tecnología denominada de cero descargas.

Explica que “con esta tecnología no hay descargas en cursos naturales, ya que se basa en membranas permeables que actúan como filtro, dejando pasar el agua y reteniendo los sólidos suspendidos y las sustancias que no fueron capturadas en la etapa anterior. Para que este sistema funcione se evita utilizar enormes volúmenes de agua, con el fin de reutilizarla y así evitar las descargas que hacen las celulosas”.


Fuentes: www.guayabira.com.uy TCF versus ECF:  Fact and fiction of Pulp Production, Chlorine Free Products Association, CFPA