Con el fin de proteger su enorme riqueza ecológica y singular belleza, el humedal del Río Cruces, en la Décima Región, fue declarado Santuario de la Naturaleza en 1981. Sin embargo, pese a este nombramiento y a su reconocimiento internacional como un ecosistema frágil, el Gobierno Chileno autorizó la instalación de una planta de celulosa a pocos kilómetros del hogar de miles de cisnes de cuello negro, la especie emblemática del Santuario Carlos Andwanter.Desde el otoño del 2004, a menos de un año de la inauguración de la planta de celulosa, comenzó a registrarse la mayor migración de cisnes en la historia del humedal. Al mismo tiempo, los ciudadanos de Valdivia, San José de la Mariquina y otras localidades de la provincia, vieron espantados cómo cientos de cisnes caían muertos sobre sus techos, o eran víctimas de dolorosas convulsiones, lo que motivó la indignada movilización de miles de valdivianos que aún protestan por la destrucción del Santuario y la muerte de estas aves.

¿Qué provocó la muerte y migración de los cisnes?
La causa directa es la desaparición del luchecillo, una planta acuática rica en nutrientes que servía de alimento para los cisnes y muchas otras especies que también han desaparecido del Santuario. La extinción del luchecillo se debe a su vez a la presencia en el agua de hierro y otros minerales pesados, que según un informe de la Universidad Austral provienen de la planta de Celulosa ubicada río arriba.

¿Qué tan grave es el daño?
El Santuario tenía una población histórica de 6 mil cisnes aproximadamente. En el último censo, se contaron menos de 200, muchos con graves problemas de desnutrición. Además, no se encontraron nidos ni huevos, lo que indica que no habrá una renovación generacional de estas aves en el humedal del Río Cruces.

¿Los cisnes son la única especie afectada?
No. También se han encontrado cadáveres de coipos, taguas, tagüitas y una gran variedad de peces, en lo que se considera uno de los mayores desastres ecológicos del último tiempo en nuestro país. El daño producido por la contaminación es incalculable, considerando que el Santuario de la Naturaleza Carlos Andwandter, era el principal lugar de anidación de cisnes de cuello negro en el hemisferio sur.

¿Qué ha dicho la empresa responsable?
La Planta de Celulosa Arauco, propiedad de Anacleto Angelini, ha negado sistemáticamente cualquier responsabilidad frente al desastre del Santuario, pese a acumular en menos de un año 19 sanciones por incumplimiento de la normativa ambiental, con cuatro sanciones por parte de la CONAMA y una del Servicio de Salud, que la obligaron a cerrar durante enero de 2005, pese a toda la evidencia científica en su contra, y pese a haberse demostrado que la planta construida es distinta (más grande y con mayor capacidad productiva) que la autorizada en 1998. Incluso, la empresa sostiene que sus procesos industriales "benefician" al Santuario, al extraer el hierro de sus aguas, según un estudio elaborado por la misma empresa.

¿Qué han hecho las autoridades?
Descontando la breve clausura de principios del 2005 (motivada por sanciones anteriores y no por la destrucción del Santuario), ni la Comisión Nacional de Medio Ambiente (CONAMA), ni ningún otro organismo de Gobierno, han hecho algo para evitar que el Santuario siga siendo contaminado. Como ejemplo, pese a existir toda la evidencia necesaria para revocar el permiso de funcionamiento de la planta (por sus continuas violaciones ambientales y por haber construido una planta distinta a la proyectada), el Gobierno no ha querido hacerlo y se limita a manifestar su "insatisfacción" por el actuar de Celulosa Arauco.

¿Se ha recurrido a la justicia?
Sí. Y en primera instancia la Corte de Apelaciones de Valdivia ordenó el cierre de la planta, acogiendo un recurso de protección de la agrupación ciudadana de Valdivia "Acción por los Cisnes" , hasta que no exista un nuevo Estudio de Impacto Ambiental, que evalúe el desempeño de la planta realmente construida. Sin embargo, la Corte Suprema revocó esta decisión aduciendo, entre otras cosas, un informe atribuido por la defensa de Celulosa Arauco a la Universidad de Concepción, en circunstancias que había sido elaborado por encargo de la propia empresa a una consultora externa. Pese a eso, la Corte Suprema ha mantenido su fallo.

¿Qué podemos hacer los ciudadanos?
Frente a la indulgencia de las autoridades y la indiferencia de la justicia, la ciudadanía se ha organizado en diversos frentes para detener la destrucción del Santuario. En Santiago, por ejemplo, se constituyó la Coordinación por la Defensa del Santuario del Río Cruces, de la cual Oceana forma parte junto a otras organizaciones ambientales.

¿Qué está exigiendo Oceana?
Oceana pide el cierre definitivo de la planta y que la empresa se haga responsable de la destrucción del Santuario, financiando su recuperación.

Además, Oceana exige una revisión de la normativa ambiental existente, para que estos desatres ecológicos no se vuelvan a repetir.

¿Cómo colaborar?
Te puedes hacer voluntario de Oceana, enviándonos un mail a info-americadelsur@oceana.org. También teniendo prácticas responsables que eviten el daño al medioambiente e incentivando la preservación de nuestro entorno natural.